Jeremías 49:25 Libro: Jeremías 49 Jeremías 49:25 ¡Cómo dejaron a la ciudad tan alabada, la ciudad de mi gozo!
Romanos 8:26 Libro: Romanos 8 Romanos 8:26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.