1 Tesalonicenses 2:8 Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas; porque habéis llegado a sernos muy queridos.
2 Corintios 8:4
2 Corintios 8:4 pidiéndonos con muchos ruegos que les concediésemos el privilegio de participar en este servicio para los santos.