Romanos 8:26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
Salmos 102:4
Salmos 102:4 Mi corazón está herido, y seco como la hierba, Por lo cual me olvido de comer mi pan.